sábado, 14 de febrero de 2026

 






Ellos tenían la costumbre de pedir un deseo después comer,

ellos se acercaban a la fuente,

se miraban a los ojos, y cuando sus corazones palpitaban al mismo tiempo,

a continuación pedían su deseo.

La moneda ya estaba en el fondo.

Era obvio que el deseo era el mismo de ambos.

En seguida esperaban a que la vida se encargara de ello,

después, después veremos…




-Horacio Chirino