Cuando deberías estar enamorada de tus gestos y tus miedos, y no preocupándote por salir maquillada a la calle sólo para comprar algunos tomates para la cena de esta noche. ¿Cuándo fue la última vez que, por lo menos, te reiste frente al espejo, sin quejarte o poner un " pero "? ¿Qué día va hacer que deje de importarte cómo te ve el mundo sin alguien a lado tuyo?, o de envidiar a ella por las perlas que cuelgan de su mano izquierda. Pero ella no habla sin antes pintarse la boca, ella no come alegrías de día, sólo de noche, ella nunca se atrevería (en la vida) a correr, tiene miedo, pues trae tacones, mejor camina, así le sirve que todos la ven perfecta y sin apuraciones; ella eres tú, cuando por un instante, deberías tomarte de la mano y decirte te quiero, en vez de buscarlo, pues aunque no lo creas, alguien te sigue o te encontrará y verá la lluvia contigo, tal vez encuentres piedritas en el camino; no las quites, pues nos recuerdan, te recuerdan, que la vida no es perfecta, también tiene granitos... -Horacio Chirino
martes, 14 de marzo de 2017
Lo vi... Lo saludé con la mano izquierda. (En la otra tenía las líneas y las flores que le dedico todas las noches). No le digas a nadie.
-Horacio Chirino
lunes, 6 de marzo de 2017
Una noche para bailar arriba de la cama, sí te da pena, tú sólo me miras entre las almohadas. Otra para contarte las ovejas hasta que te quedes dormida. Una más para ver la madurez de tus manos que me platican de batallas que habías ganado, y sin pena también las que haz perdido y celebrar y decirle al diablo que ya no le temo porque te amo. Otra más para que descansen tus lentes en mi mesita de noche mientras me dedicas una de esas canciones y yo uno de esos cafés que preparo en los amaneceres. Y otra de pilón para estar obsesionado con la noche siguiente... -Horacio Chirino
viernes, 24 de febrero de 2017
Mira a esos vestidos del mismo color, no metas las manos a tu chaqueta y date valor de no acordarte de ese verano azul, tira el cigarro, sabes que duele. Mira aquellos tomándose fotos, posando como en portada de una de esas revistas, respira, ya los has dejado atrás. No es suficiente con ser joven, comer chocolates y escuchar canciones que terminen en alucinaciones, porque lo sabes. ¿Quién te dijo que era así? Esa idea era de aquella pelicula de amor de los 90's. Prendes fuego a todas esas imágenes en tu cerebro; las cenizas tal vez las saques por los ojos o las vomites al excusado. De regreso al comienzo. Mira a esos con su música vintage, quieres bailar pero no hay nadie solo. Mira, derrepente ya está a tu lado. Lo sabes... Ya están bailando.... -Horacio Chirino
jueves, 16 de febrero de 2017
“Mi abuela tenía una teoría muy interesante; decía que todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos... necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones para poder vivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece y ni uno solo de los fósforos se encenderá nunca.”
-Estracto de
"Como agua para Chocolate"
Laura Esquivel
viernes, 10 de febrero de 2017
Nadie me dijo que cuando iba a llegar a ésta edad, comenzaría a tomar ciertas cosas que se vuelven parte de mi, cosas de las que uno ni sabe, las cuales aparecen de la nada, como sí alguien apretara un botón rojo que dice "apretar cuando se llegue a ésta edad". Nadie dice cuáles cosas, cómo son, cómo tomarlas, en qué forma vienen o incluso de qué color son, solo te hechan al ruedo y que suelten al toro, y lo único que traes para defenderte eres tú y las palabras de alguien en la tele diciendo: toma al toro por los cuernos. Hasta que un día o una noche se aparece, sin aviso, sin querer, derrepente, viene y lo tomo en una plática hasta llegar a una pelea, en esperas que no llegaban a la hora, en canciones de madrugada, en esos "ya estás grandecita" y en búsquedas que se acumulaban para encontrarlas.
También lo tomé en forma de amor, de amor a ese chico de color cafe y no lo digo porque era serio, sino es que así era su piel, y me dí cuenta que él no era lo que yo pensé, que de en vano eran las canciones de Cigarrettes after sex que salían de mi mente cuando lo volteaba a ver, porque ya ves, tomé a alguien que no volaba conmigo, andaba en otra historia y leyendo esa historia me tuve que tragar el coraje con las veces que pensé e intenté decirle: después de ahorita, ¿qué vas hacer?. Y lo tomé con la tarde en que supe que ella para ser la más bonita se subía la falda. Lo tomé esa vez cuando leí en aquel periódico que las plantas también tenían derecho a decirle adiós al sol, y cómo no, por más débil que seas no puedes depender y menos morir con un cabrón, mejor con dignidad y terminar en hojas para hacer un buen té.
Lo tomé en tequila cuando murió mi inocencia la primera vez que lo probé y no lo niego, cuando gasté de más comprando esos tacones que quería que viera y no llegó, los cuales uso para ir a ese lugar en el que un día voy a llegar y si se me llega a cruzar preguntarle que sí ya encontró su amor de verdad. Suena raro y no es venganza, pero nadie me dijo que así eran las cosas, sólo decían que tomara al toro por los cuernos. -Horacio Chirino