jueves, 1 de agosto de 2019






















A estas alturas no sé que me importa más:
si la escuela,
si mis plantas,
si ellos,
si le digo si a todo,
si mi dignidad,
si la vida
si amarnos,
si el futuro.

Amarnos.
A estas alturas ya estamos jodidos, aún tengo sentimientos.










-Horacio Chirino












sábado, 13 de julio de 2019

Cita textual







Y se encontraron en aquella esquina donde siempre y a todas horas: los carros transitan a gran velocidad, el señor del periódico grita, donde se desvive el paso peatonal por muchos y el semáforo apunta, donde las personas sólo ven hacia enfrente derecho, donde los árboles se agitan cuando pasan los tráileres pesados y donde pasa la vida. Ellos APARECIERON EN EL CAMINO y si se miraron, se voltearon a ver sus caras, se sonrieron y se dijeron:
- ¡Hola!1  
Con esa voz que todos esperan, CON EL SONIDO DE SONRISA, con el entusiasmo del día que espera a su novia la noche.









1. Básicamente es la primera palabra que se utiliza para decirle a alguien
(que vive rezando poderce encontrar)
cuando por fin coinciden.
Es un saludo o gesto que se hace por costumbre para dirigirse a otro. 
Por ejemplo: Así como le digo "hola" a la señora que barre en las mañanas, te saludo; tal vez no porque me caigas bien sino por educación o por ser cortés.
Podrás importarme poco y no te salude, probablemente ni te mire.
Puede que nunca te vuelva a saludar hasta que te vuelva a ver o a encontrar.
Puede qué sólo te diga ''hola''
y ya. 
Nadie:
Absolutamente 
nadie:
Ni un alma:
Los comunes: ¡hola!...
Yo:  Podré saludarte siempre, porque simplemente te veo y me interesas o podré saludarte sólo hoy y ya.  
Joder 
(tal vez ya no te vuelva a encontrar) 
¡...HOLA, ME GUSTAS!. 










-Horacio Chirino




























jueves, 11 de julio de 2019







Hay electricidad en el aire de París en los atardeceres de octubre, a la hora en que va cayendo la noche. Incluso cuando llueve.”









-PATRICK MODIANO

























































































lunes, 17 de junio de 2019









-  ¿Que si me importa que nos vean?
         No, sólo dame la mano, total, estamos vivos.



(Le dijo mientras los miraban una horda de solitarios hambrientos).






  -Horacio Chirino








viernes, 14 de junio de 2019

A veces hago un viaje





Ciego pie de tiniebla, vacilante,
avanza en el desierto de mi pecho.
Seguramente es el infierno.

Aquí dentro, convulso,
desbordando metales por mis ojos abiertos,
levantando mareas de veneno,
girando mariposas de cal y de ceniza;
frías caricias lentas estrellando mis huesos.

No sé si será el grito anudado al origen
que ha crecido gigante y le ha trascendido,
no sé si aquella niña en asombro que llevo
o una fotografía de lo que nunca he sido.

El ángel de la ausencia preside la agonía.

Tal vez sean los árboles que viven en mi sangre,
o colores inéditos,
o voces que no quieren apagarse conmigo.

Si hubiera luz, ascendería.

Mano de sombra danza por mi frente
más allá de la sed y del sueño.
Me protege un paisaje de pájaros inmóviles.
Si supiera tu nombre... ¡te llamaría silencio!

Cruzan desnudos ríos inconcretos,
pasos de arena fina, sal quebrada.
Me protege una cifra solitaria y geométrica
Si mirara tu rostro... ¡te llamaría distancia!

Seguramente esto es el infierno:
en muda dimensión desconocida
una sombra cayendo en pozo negro.

Si pudiera decir palabra limpia
de amor o de miseria, de olvido o de recuerdo.
Si pudiera sentir sobre mis párpados
mirada pura, voz indudable, firme transparencia,
sobre mi sien amarga...

¡Qué ala tendería!

Y pronunciar tu nombre impronunciable,
circundar tu inasible firmamento.
Imagen desolada del abismo,
sólo soy una forma sin espejo.



-Aurora Reyes
Muralista y pintora mexicana
(1908-1985)








lunes, 3 de junio de 2019









Eran las cuatro de la tarde, se disponía a comer, 
en el refrigerador sólo había helado.
No quiso pues pensó que eso era alimento para los deprimidos.

Se miró su reflejo en la cubierta 
de vidrio de la estufa verde oscura, 
se sentía cansado, demacrado, incluso viejo.

Eran las cuatro de la tarde de ese día cuando no había luz 
estaba nublado, acababa de llover;
la sonrisa de esa vez le daba fe de seguir levantándose, 
lo motivaba a seguir esculcando lo que sentía.
Era la visita de alguien de arriba, del cosmos; de los azules, 
del espacio, 
donde hay estrellas.
Alguien de un planeta, de los lejanos, en fin, 
de los no descubiertos. 

Las letras no le ganan para describir lo que vivió, 
sólo le alcanzan para llegar a abucheos;
escribe lo que puede o lo que le alcanza, por ejemplo 
algunos sinónimos antes de llegar a tristeza.
No tiene pares, bueno, ni hablar de apegos 
o de los que se presentan casuales, no mencionamos desamores.

No tiene sentires, nada más cuando es octubre y mira a sus alrededores 
y luego al cielo
para ver si de nuevo ocurre.

   -Maldito cielo de octubre,
malditas estrellas,
malditos atardeceres, pero más los anocheceres...
     -Esperemos cuando bajen las naves.

Se repite a sí mismo internamente y despacito; 
después se conformó 
y entonces se descubrió tomando una cuchara, 
y se recargó en la ventana comiendo helado.







-Horacio Chirino


















miércoles, 15 de mayo de 2019

CONTENIDO NETO







-¿Qué se escucha?
-Es mi corazón.
-Pensé que era una lavadora, así se escucha en mi casa sábado y domingo, 
es la vecina con su matraca: tra, tra tra tra, tra, tra...










                   5:46 pm.



Muy bien seré sincera:

Rezaba para que el semáforo se pusiera en rojo para alcanzarte.
Vi a lo lejos que fumabas un cigarrillo, 
a  mi me sudaban las manos y me jalaba el suéter, por, ya no digamos hablarte 
sino cruzar juntos la avenida: 
hombro con hombro, 
mano con mano, 
mochila con mochila.

Juro que cuando se puso en verde, fue el paseo de mi vida.
Ahora rezo para coincidir todos los días, 
porque ya coincidimos con la luna, es la misma, el mismo clima,
la misma generación donde no importa el futuro, total, estamos vivos, 
la misma era donde no está mal 
visto besarnos a la primera y llegar ebrios hasta las 10 del otro día. 
Seré directa: te espío, no soy psicópata, 
pero si loca por soltar todas estas ganas de ser contigo sincera .

(Alguien mirando el reloj esperando a su pretendiente desconocido).









                                             Borrachos cursis
(pero no de los que cantan canciones de amor en medio de una fiesta, sino los que dan por sentado que la vida te da valor y no sólo embriagarte hasta el otro día)




Se le acerca.

- ¿Quién eres?
- Nadie
- Oye, ¿dónde están todos? 
- Están bailando. Me gustas.
- ¿Qué?
- ¡Que me gustas!

(el sonrió y bajó la cabeza) -Oye, no sabes a qué hora son.

- Son las 2 y cuarto. No te quería decir nada hasta que estuvieras bien.
Te quiero pa´l diario, pa´l trabajo, pa la vida, pa´l amor, 
pa las tristezas, pa lo que sea.

(el otro incrédulo comenzó a reírse fuertemente). 

- Es enserio.
Quiero besarte, ¿puedo?
Quiero besarte y meter esta situación y otras más dentro de mi cabeza, 
como un armario lleno, pero no de cosas viejas o cuchitriles olvidados, 
sino de cosas bonitas, cosas de las que uno llora,
cosas para hacernos una bonita memoria.

- ¡Estás borracho! le dice indiferente y eructa discretamente.
- ¡Tú igual!, ¡estamos iguales! Hasta eructando te ves bien.

Se agacha y luego se ríe contestándole: -¡Mañana se te va a olvidar!

- No creo, estas a 3 segundos de saber que te amo, sino me crees toma el tiempo.
No quiero regresar solo a casa
quiero regresar con alguien: contigo.

(el otro se pasó un trago de saliva, apretando fuertemente la garganta). - No sabes lo que dices
en las mañanas me apesta la boca, soy enojón, se me cae el pelo, ronco...

- Puedo vivir con eso.

(contestó con certeza, como nunca antes, como nunca en su vida, modesta, sencilla;
contestó como cuando sus padres se separaron y a él le preguntaron: 
¿con quién quieres vivir?
Si te quedas con lo primero tendrás que ver entrar flechazos sin blancos, ganas de vivir, 
personas que quizás regresen
y amores platónicos.  
Y si eliges lo segundo verás como progresa el tiempo, 
decir palabras nuevas tanto pueda, 
voltear a ver las estrellas
y contemplar que bien escribe "te amo". 

Él contestó: no sé, pero de una cosa si estoy seguro, 
estoy vivo. Mejor me voy de casa.
Y eso que ya tenía conciencia de lo que hacia, 
y eso que ya tenía 12 años).


- No puede ser-, contestó el otro,   - sólo espero que con el tiempo no te arrepientas -.


Después se tomaron de la mano y bailaron juntos.



(ya borrachos no aplican las leyes de la pena, de la formalidad, 
de la prudencia, ni de nada; qué importa).





 
 
   
       -Horacio Chirino