Te amé con todo mi cuerpo,
con toda mi alma,
con todo mi espíritu,
con toda mi vida.
Y mi vida, perdí.
-Horacio Chirino
Mar:
Una distancia nos separa.
¿Podrías venir?
Un rato.
Uno o dos centímetros más.
Decirte que me haces mucha falta,
que allá nada ha sido fácil,
¿Podrías quedarte así?
Solo para despedirnos como se debe:
sentirte, tocarte fuerte.
Esa distancia es muy larga,
a veces es muy agria.
¿Podrías seguir aquí?
Te extrañaré tanto,
no podré sin ti, pero tengo que seguir,
tengo que seguir.
Hasta el día en que vuelva aquí,
seguiré cantando…
-Horacio Chirino
Ellos tenían la costumbre de pedir un deseo después comer,
ellos se acercaban a la fuente,
se miraban a los ojos, y cuando sus corazones palpitaban al mismo tiempo,
a continuación pedían su deseo.
La moneda ya estaba en el fondo.
Era obvio que el deseo era el mismo de ambos.
En seguida esperaban a que la vida se encargara de ello,
después, después veremos…
-Horacio Chirino