lunes, 15 de agosto de 2016




Solo todas las noches 
pensando,
viendo al que te dejó diamantes y un palacio,
ese que abres
solo.

Lo presumes
pero no lo vives.

Ellos no te quieren te siguen 
y tú lo sabes.
Haces banquetes y reuniones para ellos
para ganar indulgencias.

Quieres repetir lo mismo
que en el pasado él hacía,
y hacer tendencia entre los tuyos.
Ahora ese pasado llegó en forma de locura
y no te deja,
revive en tu memoria
haciendo que retumbe en tu conciencia,
cuando te encuentras a solas.

Solo toda la noche
tu noche,
entre indicios de una fiesta,
entre tragos de whisky y tequila
entre olvidos y botellas.

   -Horacio Chirino 


domingo, 14 de agosto de 2016



Oh nena, ahora que ya sabes esto
quiero que me des un beso,
uno que me lleve no al cielo
sino al universo.

Donde te escondes
y esperas
la triste noche,
como las estrellas,
aquellas que ves
entre melancolías.

Oh nena,
creo que ahora
abrí mi boca de más.
Mejor ponte tu chaqueta
y yo dejo mis intentos de poemas
y vamos a un bar.

          -Horacio Chirino

viernes, 12 de agosto de 2016






Huí de las desgracias
que no sólo entristecen,  
también envenenan;
esas, con las que me tiras
y me matas.

No quiero regresar.

Quiero quedarme aquí
entre sus almohadas
y seguir oliendo el perfume 
de su chaqueta negra.

No quiero regresar,
vivo como en un cuento de hadas
pero este es un cuento real.
Como la melodía que un día 
me cantabas, 
bebiendo el agua bendita;
ese, el dulce tequila.

A él no le gustan las cosas
sin importancia, 
incluso contar las estrellas,
sólo se pone de pie muy sobrio
a la luz de la pálida luna.
Aparenta ser antipático
pero es simpático cuando lo veo.

No quiero regresar,
aquí es refinado, elegante y bello
allá es simple.
Aquí no hay desgracias
sólo cuarsos, diamantes
y perlas.

No quiero regresar 
a esa cama.

    -Horacio Chirino




-Este árbol crecerá tan alto como el palacio del pueblo.

-Pero no tan fuete como tú. 

-...y si lo cuidamos y le regamos agüita, los niños jugarán en su sombra y subirán en sus ramitas.
Nos protegerá de las tormentas y verá crecer la tierra que nos alimenta.
Con pedacitos de amor y constancia este lugar será nuestro hogar.
Será como el castillo azul que vimos en nuestros sueños, cuando nos arrullaba la lluvia y el aire nos envolvía la cara en el desvelo, veremos de cercas el cielo y podremos ver lo que pasa con la luz del sol cuando oscurece.
...Sólo esperemos.

     -Horacio Chirino

le dedica las canciones y también sus alucinaciones...



Eran las 3:30 de la mañana.
De nuevo no podía dormir, la universidad, la tienda, lo de la casa, o simplemente el insomnio no lo dejaba.
Algo tenía claro, la melancolía, él de esa no podía escapar, era un "maniaco melancólico".
Viernes y él en el celular, pensando o dormido.
A veces, la embriaguez en un bar, con sus compañeros o con la chica de la tienda, la que bebía y lloraba por despecho hacia alguien; eran su entretenimiento.
Ya son las 7 de la mañana y se encuentra con los de la tienda de nuevo.

...

Eran las 5:30 de la mañana, y ya estaba listo, perfumado, ya hasta habia preparado la canción que hiba a escuchar en el camino hacia la tienda, lo que  le hacía pensar en ese melancólico, que le provocaba, a veces, dejar salir una que otra lágrima, tal vez por lástima, tal vez por enojo,
de qué, de que nunca se atrevería a decirle que le llora, que le dedica las canciones y también sus alucinaciones.
Ya son las 7 de la mañana y se encuentra con los de la tienda de nuevo, y también con el que le dedica las canciones y también sus alucinaciones.

              -Horacio Chirino



Green-World (cuento extraído)



Green-World solicita personal para reforestación.

La empresa requiere individuos con las siguientes características:

  Mujeres sumamente fértiles: necesarias para crear árboles frutales.
  Señoritas vanidosas: ideales para pinos navideños.
   Ancianos contrahechos: destinados a crear bosques de ahuehuetes con apariencia fantástica.
  Madres abnegadas: aptas para producir sauces llorones.
   Vagabundos y limosneros: perfectos para poblar baldíos con pirules.
   Fisioculturistas venidos a menos: serán robles que soporten el peso de niños y adultos en hamacas.
   Modelos bellas y de perfecta anatomía: con ellas se reforestarán algunos camellones, como dijo un seudopoeta, como palmeras borrachas de sol.
   Prostitutas emperifolladas: darán un agradable aroma noctámbulo como árboles huele de noche.

Los aspirantes deben hacer cita.
Si tienen la suerte de ser empleados, suplicamos que carguen credencial de elector para enviar a sus familiares la dirección del lugar donde se les plantó -por si desean pasar un día de campo familiar-, y un diploma expedido por Green-World que garantiza una longeva y estática vida.

      -Juan Luis Nutte
        cuento "Anécdotas sedientas"



 



Le gustaba salir andar en su vieja bici a esa hora, entre la velocidad, sentía suavemente al aire frío mover su largo pelo, escuchar el aleteo de las aves, oler la tierra mojada del curvilineo camino, ver el penetrar de los rayos del sol, entre las copas de los árboles de las grandes casas residenciales; algunos de sus techos cubiertos con musgo.

Cuando el sol pegaba hacia los ventanales de esa casa color perla, como siempre se asomaba la mujer de blanco, de pelo ondulado hasta los hombros. Parecía una princesa cubierta de nieve. 
Ella abría la cortina, luego la gran ventana para después salir al balcón cubierto de buganbilias y recargar sus brazos en el largo barandal de fierro estilo deco.

A éstas horas lo mismo ocurría, con los mismos detalles, al tiempo que marcaba el reloj y el sol, esa era su monotonía, y también la de ella, ver y explorar en su bicicleta lo que pasaba en su vecindario, pero en especial lo que percibía en esa casa color perla.

Hasta que ayer, el sol sólo mostró algunos rayos; era más fria y humeda la mañana, no se escuchaba nada ni las aves, el musgo ya cubría por completo los techos de las casas y de los altos troncos de esos árboles. 

El silencio flotaba en todo el lugar, ni el aire esta vez se oía, solo el sonido de la bici. Se percibía el ambiente quieto, lento, sin ruido y solitario. Sino es que están prendidos los focos de las casas sería como si nadie viviera aquí. 

Ella pasó por enfrente de la casa color perla cuando ya la señora estaba en el balcon pero...

Notó a simple vista que su vestido era diferente, no era el de todas las mañanas húmedas; era más ajustado a su cuerpo, brillaba, como si estuviera mojado; parecía embarrado a él, traía guantes que delineaban sus esqueléticas manos, el color rojo profundo lo cubría.

No era su vestido ni tales guantes, era sangre, sangre por todo su cuerpo. En los segundos que pasó y la vió, el corazón se le aceleró con todo y pensamientos, también las preguntas.

-No frené hasta pasar de largo su casa, para que no me viera. Me escondí atrás de un pino y entre las ramas la observé con más calma...

Vi que no estaba herida, sólo ensangrentada; y escurría por sus manos y pies el líquido rojo. 

-¡Sangre, de quién!, 
esa era mi cuestión principal.

-También me percaté de que ella miraba hacia arriba, como si contemplara algo, el cielo, tal vez el sol, pero no había sol, de hecho pintaba la mañana para estar nublada.

Me preguntaba: ¿qué era lo que pasó?...

Derrepente salió alguien detrás de ella, un hombre delgado alto de pelo castaño,  sin playera, bien parecido. Sus bellos en el pecho se embarraban de la sangre del vestido de la señora; la abrazó por sus nalgas y le besó el cuello, no le importaba si le supiera su cuello a sangre. 

-¡¿Sangre de quién?!, 
otra vez me preguntaba.

Parecían dos vampiros en celo en medio de la tranquilidad del bosque, postrados en su castillo blanco.

La verdad tenía miedo, no sé si la curiosidad o el morbo era lo que me mantenía en ese lugar.

Algo crudo y frío, eso es lo que ahora siento al recordar esa mañana nublada, casi obscura; y como siempre me quedo con la duda de saber qué (me) hubiera pasado si el temor no me habría ganado y tal vez pudiera haber hecho algo...

     -Horacio Chirino