domingo, 25 de marzo de 2018




Y al final mira por la ventana y lo que queda es el recuerdo de cuando le decía adiós! ...

(luego finge que prácticaba un discurso).




-Horacio Chirino






domingo, 18 de febrero de 2018






Te amo en la madrugada;
mis gatos en el techo me avisan cuando amanece.
Porque en el día no se puede.


 
 
 -Horacio Chirino












sábado, 17 de febrero de 2018

Paralelo






_...¿qué estaremos haciendo allá o aquí?
-¿cómo seremos allá, 
qué estará pasando?,
¿seremos iguales?;
si, si allá estoy borracho, aquí tambien!.

-¡No tiene porque ser así!.
-¡Claro que sí es lo mismo!

-¡no, no lo es!
-¿cómo lo sabes?.

-Porque es imposible que haya alguien ahí 
o donde sea, 
que te quiera más de lo que te quiero yo aquí.



-Horacio Chirino






viernes, 9 de febrero de 2018





Podré no estar de acuerdo
con lo que dices,
pero daría mi vida por defender 
tu derecho a decirlo.


-Voltaire

viernes, 26 de enero de 2018

La Escuela termina

Estas palabras que siguen van para las buenas despedidas,
porque están las malas despedidas y están las buenas:
las que brindamos, las que recordamos con dulzura,
las sinceras que te dicen cuando tienen 11 años;
para esas este poema:



La escuela termina,
a los profesores les digo adiós,
amor y pasión con lo que los amé.

A los compañeros extrañaré
tanto como los amé,
a la Directora le digo adiós.

Gracias por apoyarme
en todo lo que me falló,
familiares que tengo aquí
les digo adiós.

Nos vemos en otro lado,
sí se visita,
los saludaré.
Les digo adiós.


        - C. Tadeo Evaristo Rosales

viernes, 19 de enero de 2018





(LEER EN VOZ BAJA)


Son las 2 de la mañana, 
ella sabe que eso 
no se siente todas las noches, 
le late su corazón tanto
(estaba soñando).




Son las 2 de la mañana,
de nuevo le late su corazón tanto
(lo confirmo, si está enamorada).






-Horacio Chirino







jueves, 4 de enero de 2018





Mientras tanto,
se mordía las uñas, 
unas se las tragaba, las largas las escupía,
pues ya estaba satisfecho de pellejos de labios. 
Los ojos se le abrieron que por un momento 
casi se le salen; 
su corazón, 
ya no tenía corazón,
latió tanto que le explotó.
Tuvo un desborde de sangre 
que le llegó a los cachetes. 
Sabe que es rápido para muchas cosas, 
pero para esto es muy lento. 
Se pregunta cómo hacerle para no llorar, 
pues de alguna forma o de muchas 
estaba agradecido, 
es que ya lo olía y esta vez no era la lluvia;
y, aunque tiene planes, 
no le va a escribir si no quiere cantar, 
está tan cercas que quiere volar
(ahora si tiene prisa).
Ya tan pronto le sabe su sonrisa 
de no sé, 
de tanto, 
de algo.
Ya lo hiba a ver...





-Horacio Chirino