sábado, 6 de octubre de 2018
Le hace falta a mi día horas
para llegar del tráfico y reposar del ruido,
para ver como llueve,
agregarle un chocolate caliente,
tu mirada disimulada y un suspiro
(este último antes de que sea de noche).
Para salir a la calle y pisar hojas secas,
y después tragarnos todo lo que no está permitido,
lo que es pecado y lo que está mal visto;
lo que hace que los locos sean locos
y que los asesinos no sean perdonados.
Tu y yo en la cocina, en el suelo, en la cama,
en donde sea, pero que sea,
que no demore, que sea pronto,
que no se nos haga tarde, ni de noche.
Sólo horas para amarnos fuertemente y nunca,
mejor dicho, decir lo peor dicho,
tú y yo, algo, que se vea, que se entienda,
que pase, que sea.
Necesito horas para esto, como quieras quiero.
Hago apuestas a que a los días les hace falta horas,
dame horas.
Se está metiendo el sol y me bastarían horas o sólo segundos
para que me encante que te encante esto,
para que no seas tú y yo, seamos nosotros.
-Horacio Chirino
sábado, 22 de septiembre de 2018
Dicen que he estado enamorada muchas veces:
que se me van los ojos en alguien,
que por algo tengo siempre flores,
que evito el distanciamiento y el mal de amores,
y que si no es eso, que ando y hablo sola;
y si que tenían razón.
Estuve enamorada del viaje a París,
de lo que nunca escribí o borré sin darme cuenta,
de un viernes por la noche,
de la mitad de este mes, del que sigue y de otro que nunca supe,
de las palabras en mi zaguán a las tres de la mañana
y de los tiempos de antes de cuando te decían bonito.
¡Maldita sea, que afortunados fueron los de antes!
Ahora nosotros esperamos a los trenes que nos lleven de regreso a casa.
De todo han dicho de mi y de que yo en el amor nunca tanto, ¿nunca tanto?
si hay quienes se desvelan pensando en parejas, amoríos
y en los que se quieren, y desayunan apenas dando las siete
(yo alzo la mano).
De todo,
nada me importaba,
a mi forma
me importas tú,
tú si escribes muy bonito,
para tí soy libro abierto;
escribe en mí, te necesito.
-Horacio Chirino
martes, 18 de septiembre de 2018
He vivido siempre acostumbrada,
a los yogures en la cama y a tomarme el último trago de coca cola;
a dormirme a las 2 y pico de la mañana y hablar de lo que a nadie le importa.
Digo, quién va querer saber lo que hago, lo que hice en el pasado para llegar hasta ahorita
y contar de quién me he enamorado;
que antes de esto,
cuando hiba sola en la calle arrancaba las hojas de los árboles sin que nadie me viera
y cortándolas en pedazos decía: "si me quiere o no me quiere", admito que cuando caía en lo segundo,
hacía trampa y fingía que se me habían perdido, arrancaba otras y volvía a empezar.
Siempre quise vivir acostumbrada a todo esto,
porque de lejos ya te veía esperandome del otro lado de la calle con tus gestos.
Viví acostumbrada a los hoyitos que se te hacen en los cachetes cuando sonríes
y a la cara que pones cuando digo esto.
Porque sino eras tú al que descubrí hace tiempo, dime tú con quién viviría acostumbrada,
con mi almohada, no lo creo, mejor sola que con algo que ya se sabe todo esto.
-Horacio Chirino
lunes, 17 de septiembre de 2018
miércoles, 5 de septiembre de 2018
PREGUNTAS FRECUENTE(S)
¿Qué espero de ti?
Lo que diría mi cama y me da miedo decir.
¿De qué andamos huyendo?
No hemos hecho nada.
¿Que sí te quiero?
Quiero escucharte cantar canciones que no conozco.
¿Qué es el café?
¿El color o el que se toma?
Lo segundo, porque lo primero todos lo sabemos, (y eso que tiene acento).
Es una ceremonia social,
para conocer a alguien, para platicar con alguien: con el novio o los amigos.
¿Qué es ser autentico?
¿Cuándo dejamos de ser autenticos o de ser nosotros mismos?
Lo primero: Es dejarte ver y saber:
quién eres tú.
qué te gusta.
qué lugares has visitado.
qué música te gusta.
qué color es tu favorito.
qué libros lees.
Lo segundo: cuando dejamos de preguntarnos: ¿qué espero de ti?
No se espera se hace,
entonces es:
¿Qué hago de ti?
- Horacio Chirino
lunes, 3 de septiembre de 2018
domingo, 2 de septiembre de 2018
¿Existe algo más triste que haber llorado varias noches antes de pegar la cabeza a la almohada pensando en el, o sentarte a lado del que suspiras, y en ambas situaciones, sin que se entere que lo amas?
Si.
Si hay algo más triste:
saludarlo por las mañanas y que no te acepte el café, porque antes pasó al Oxxo a comprarse un express.
-Horacio Chirino
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
