Y aquí, tú y yo aquí,
donde ya no queda nada,
absolutamente nada,
henos aquí, aquí en la cama.
De frente y sin caras, ni prisas,
sin tapujos ni palabras,
ayúdame a bajarme que yo te ayudaré a entrarme.
- Horacio Chirino
Mis ojos recuerdan los paisajes de muchos colores,
casitas de madera,
olores a café dulce y a tacos de frijol con salsa de molcajete.
Caballos pastando,
gallos en su corral,
el cielo azulado y en una esquina nublado gris
con poquito negro;
pobladores en el comal, unos sembrando,
arando la tierra o regando el pasto.
Yo estaba enamorado de uno de esos pobladores.
De sus huaraches enlodados, su ritmo andante en su pelo,
que se despliega en el tiempo y el espacio.
Paso a paso,
su huella con mi pie, huella con mi pie,
tras de él.
Le decía al sembrador
que no me molestara cuando andara mirando abajo.
Pero el pasto siempre es más verde del otro lado,
donde las calles crecen hacia lo ancho,
donde ir al centro cuesta cada vez más
y donde las olas de gente se llevan a más gente
y con ruidos andantes de tantas veces,
de esas veces que miraba y ya no estaban esos pobladores.
Ya no estaba.
-Horacio Chirino
Se petateó.
Chupó faros.
Ya colgó los tenis.
Estiró la pata.
Se puso la pijama de madera.
Bailó con la más fea.
Se llamaba.
Ya se enfrió.
Se la peló.
Se lo cargó el payaso.
Se lo llevó la que lo trajo (la verga).
Ya tiró la toalla (cuando se suicida).
Se lo llevó la huesuda.
Caducó.
Se lo torcieron.
Ya está viendo las flores desde abajo.
Lo sacaron con los tenis pa´delante.
Ya es baja.
Se fue con San Pedro.
Le cortaron la luz.
Entregó el equipo.
Ya se peló de casquete corto.
Se lo chupó la bruja.
Lo mandaron pa´l lobby.
Se fue para el otro barrio.
Ya felpó.
Expiró.
Peló chuchas.
Se nos adelantó.
Dios lo tiene a fuego lento (por no decir: ojalá esté en el infierno).
Ya lo cancelaron.
Torció el rabo.
Se fue de minero.
Ahí quedó.
Salió del servidor.
Calaquió.
chingó a su madre y volteó pa´l cielo.
Ya terminó.
Se fundió.
Ya es abono.
Se lo comieron los gatos.
Ya no anda por acá.
Se nos adelantó.
Ya chafeó.
Ya tronó.
Game over.
- La gente.
Amiga
ya no se me queda viendo como antes,
con esa que, miraba precisa y a veces rabona y disimuladamente.
Amiga
ya no hay magia que sale en forma de perfume.
Amiga
creo que perdí el juego, el corazón me lo han tomado como balón
y lo volaron a un árbol.
Amiga
No quiero regresar caminando,
no quiero subir al bus y sentarme de lado de la ventana
viendo hacia el cielo o mirando a la nada.
¿Será que era mi imaginación o una desventaja?
-Horacio Chirino
Amar y ya.
Amar y yo.
mar y yo.
Ama y ya.
A, mar y yo.
Amá río
Amar yo.
Amarte y ya.
***
-Horacio Chirino