El café con calma,
el andar sin prisas
pero
sin pausas,
los besos cerrando los ojos.
¿Y la vida?
Esa maldita vívela sin miedo.
-Horacio Chirino
Nadie puede negar de su agonía
de una cama sola después de un febrero lleno de arrumacos,
de cercanías, de cursilerías;
de gemidos mezclarse con sudores en las sábanas y en las almohadas.
¿No ha llorado aquí la Virgen María?
Si por los dos enamorados solitarios de aquella esquina.
Todo el mundo tiene un momento de alegría o tristeza
que retumba en las fotografías puestas en las vitrinas.
Los colores de marzo se llenan de flores,
de blancos soles,
de calmas decentes
y de fondo los más jóvenes se enamoran de nuevos amores.
Mis poesías sin norte,
mis ayunos sin Fe,
mis días sin vos.
-Horacio Chirino
El sabía que mirarle a los ojos es cuando sabe lo que quiere decir.
Lo sabe a la décima potencia, aún así sean decires o cosas sin sentido,
y no lo justifica,
porque sabe lo que sabe,
porque tiene la confianza,
porque lo entiende,
porque no hay traducción a esa lengua,
ni errores de dirección, ni señalamientos,
todo es directo.
Porque no hay nada más sencillo. más bonito y más honesto
sin métodos y sin prisas
que tenerlo a los ojos de cerquitas.
-Horacio Chirino
Mis ojos recuerdan los paisajes de muchos colores,
casitas de madera,
olores a café dulce y a tacos de frijol con salsa de molcajete.
Caballos pastando,
gallos en su corral,
el cielo azulado y en una esquina nublado gris
con poquito negro;
pobladores en el comal, unos sembrando,
arando la tierra o regando el pasto.
Yo estaba enamorado de uno de esos pobladores.
De sus huaraches enlodados, su ritmo andante en su pelo,
que se despliega en el tiempo y el espacio.
Paso a paso,
su huella con mi pie, huella con mi pie,
tras de él.
Le decía al sembrador
que no me molestara cuando andara mirando abajo.
Pero el pasto siempre es más verde del otro lado,
donde las calles crecen hacia lo ancho,
donde ir al centro cuesta cada vez más
y donde las olas de gente se llevan a más gente
y con ruidos andantes de tantas veces,
de esas veces que miraba y ya no estaban esos pobladores.
Ya no estaba.
-Horacio Chirino
Se petateó.
Chupó faros.
Ya colgó los tenis.
Estiró la pata.
Se puso la pijama de madera.
Bailó con la más fea.
Se llamaba.
Ya se enfrió.
Se la peló.
Se lo cargó el payaso.
Se lo llevó la que lo trajo (la verga).
Ya tiró la toalla (cuando se suicida).
Se lo llevó la huesuda.
Caducó.
Se lo torcieron.
Ya está viendo las flores desde abajo.
Lo sacaron con los tenis pa´delante.
Ya es baja.
Se fue con San Pedro.
Le cortaron la luz.
Entregó el equipo.
Ya se peló de casquete corto.
Se lo chupó la bruja.
Lo mandaron pa´l lobby.
Se fue para el otro barrio.
Ya felpó.
Expiró.
Peló chuchas.
Se nos adelantó.
Dios lo tiene a fuego lento (por no decir: ojalá esté en el infierno).
Ya lo cancelaron.
Torció el rabo.
Se fue de minero.
Ahí quedó.
Salió del servidor.
Calaquió.
chingó a su madre y volteó pa´l cielo.
Ya terminó.
Se fundió.
Ya es abono.
Se lo comieron los gatos.
Ya no anda por acá.
Se nos adelantó.
Ya chafeó.
Ya tronó.
Game over.
- La gente.