Con voz entre cortada y bajita del sentimiento, el Corazón le preguntó al Cerebro:
-¿Entonces ya no?
El cerebro con voz jadeante y firme le contestó:
-¿No, ya no!
No estás viendo que va hasta allá con alguien y todavía le va pasando el chicle de cereza con la boca…
Cuando la Mente y el Corazón están de acuerdo,
sin más,
sin nada
más;
el juego terminó.
La Espera al escuchar esto salió corriendo y llorando hacia la esquina de aquella avenida.
Y la Experiencia rápidamente dijo:
-Yo ya me vine, yo ya me fui.
-Horacio Chirino