domingo, 17 de julio de 2016




Cura y procurame,
el jarabe ya no me hace.
Aunque digas lo que digas
(las palabras son opcionales).
Tampoco quiero miradas ni señales;
con un beso tuyo,
bastará para sanarme.

 -Horacio Chirino

martes, 12 de julio de 2016

-Tengo un secreto...
Escribo.
No sé si soy el mejor o el peor,
pero lo hago con el corazón.

¿Y qué?...
¿Qué quieres que te diga?
...que te despida?

Que me leas,
que me discutas,
que veas las pistas
 y te preguntes para quién son.
Y veas lo que siento
(por tu amor).

...

-A 800 la hora, aparte el hotel.

                 -  Horacio Chirino


No se mintieron,

no se tocaron,

jamás se dijeron te amo;

el sillón del bar no los miró

pero la avenida si los sintió.

    -Horacio Chirino
Al fin, 
termina lo que inicia,
y sí, al correr, 
calló el almidón.
Los lápices rotos sobre la mesa
y los tenis sucios 
(todo) por ser un campeón. 
Le encontré pies y cabeza
a lo que parecía ser un dragón. 
Y sí, estando al revés
descubrí a que huelen mis pies.
Las penas me las llevo en el cuerpo
y los golpes en el corazón. 

 - Horacio Chirino

domingo, 10 de julio de 2016





Recuerdo aquella nohe de Diciembre en la que nos vimos, 
tú tomando soda y yo vino;
todos platicando y yo mirándote.
Tú hablabas con alguien de videojuegos 
y yo de recuerdos. 
Con la mano detrás del cuello (como siempre), 
eras el tipo carismático, eléctrico y magnético
(no te hagas el interesante).
Las luces y el bullicio en la avenida,
el invierno está en el aire y el frío en tus labios...
Es Julio y yo sigo mirándote. 
   
     -Horacio Chirino

miércoles, 6 de julio de 2016



¡Hey tú!, voltea, 
el de lentes, 
el de atrás; 
yo te leeo con la luz apagada,
tomando café,
hasta las tres de la mañana.

Y he visto que te gusta la lluvia
porque te inundas 
en melancolía;
escribe más y no tardes 
en publicar.

 -Horacio Chirino


Eran las 10 de la noche cuando la pizza
no estaba buena, pero lo llenaba;
y como siempre la inseguridad de verlo y platicar era obvia.
Lo miraba; su estatura, sus lentes
o su calma, lo que me atraían de su figura.

En la salida, vi que subió al metrobus.

Esa era mi monotonía.

El ¡hola!, ¡bye! o ¡nos vemos!,
lo que me mantenía, pero de ahi no salía,
solo eso;
esperaba un ¿comemos?
y a la larga un "te quiero"
y si funcionaba, un beso.

Eran las 10 de la noche cuando descansaba
y yo lo esperaba.
   
-Horacio Chirino