martes, 22 de noviembre de 2016
Historia de dos desconocidos o historia de una coincidencia
Uno venia cruzando la calle, el otro estaba apunto de cruzarla, volteó para asegurarse que no pasara ningún coche y cruzó.
Ambos coincidieron de frente debajo del semáforo, cuando todavía estaba en rojo.
Luego ya estaban a 12 metros uno del otro, no quedaba más que seguir caminando.
-Horacio Chirino
lunes, 14 de noviembre de 2016
sábado, 12 de noviembre de 2016
viernes, 11 de noviembre de 2016
Corre, dijo la tortuga.
Corre, dijo la tortuga,
atrevete, dijo el cobarde,
estoy de vuelta dijo un tipo que nunca
fue a ninguna parte,
sálvame, dijo el verdugo,
sé que has sido tú dijo el culpable,
no me grites, dijo el sordo,
hoy es jueves, dijo el martes,
y tú no te perfumes con palabras
para consolarme.
Déjame solo conmigo,
con el íntimo enemigo que malvive
de pensión
en mi corazón.
el receloso, el fugitivo, el más oscuro de los dos,
el pariente pobre de la duda,
el que nunca se desnuda, si no
me desnudo yo,
el caprichoso, el orgulloso, el otro,
el complice,
el traidor.
A ti te estoy hablando, a ti,
a ti que nunca sigues mis consejos,
a ti te estoy gritando, a ti,
que estás metido en mi pellejo,
a ti que estas llorando ahí, al otro lado del espejo,
a ti, que no te debo,
más que el empujón que anoche
me llevó a escribir ésta canción.
No mientas, dijo el mentiroso,
buena suerte, dijo el gafe,
ocúpate del alma, dijo, el gordo
vendedor de carne,
pruebame, dijo el veneno,
amame como odian los amantes.
Drogas no, dijo el camello,
¿cuánto vales?, dijo el gangster,
a punto de rendirme estaba
a un paso de quemar las naves,
cuando al borde del camino
por dos veces el destino me hizo
un guiño en forma de labios de mujer.
Si nos invitas una copa
yo te secaré el sudor
yo te abrazaré bajo la ropa
¿y quién va a dormir conmigo?
-Ni lo sueñes!
contestó una indignada,
otra encantada no dijo nada y sonrió
A ti te estoy hablando, a ti, que nunca sigues tú mis consejos,
a ti te estoy gritando, a ti, que estás metido
en mi pellejo,
a ti que estas llorando ahí, al otro lado del espejo,
a ti, que no te debo,
más que el empujón que anoche
me llevó a escribir ésta canción.
Corre, dijo la tortuga, atrévete, dijo el cobarde,
estoy de vuelta dijo un tipo que nunca
fue a ninguna parte,
pero sí nunca fue a ninguna parte.
Corre, corre di...
-Joaquín Sabina
miércoles, 9 de noviembre de 2016
"Las palabras con que llenaba la libreta le recordaban el artículo acerca de la 'materia oscura' que había enviado a una revista de astronomía. Tras los acontecimientos concretos y los rostros familiares, era muy consciente de todo cuanto se había convertido en materia oscura: breves encuentros, citas fallidas, cartas perdidas, nombres y números de teléfono que aparecen en una agenda antigua y hemos olvidado, e incluso las personas con quienes nos cruzamos sin darnos cuenta siquiera. Igual que en astronomía, esa materia oscura era más dilatada que la parte visible de la vida de uno. Era infinita. Y él escribía en la libreta el repertorio de unos cuantos destellos en lo hondo de aquella oscuridad. Unos destellos tan débiles que cerraba los ojos y se concentraba, buscando un detalle evocador que le permitiese reconstruir el conjunto, pero no había conjunto, sólo fragmentos, partículas de polvo de estrellas."
-Patrick Modiano
"El Horizonte"
viernes, 4 de noviembre de 2016
29 atributos diferentes
sólo 7 le gustan.
Incluyendo el del tequila
y el del atardecer lluvioso y tangerina;
al menos no duda.
A mí me gusta su cara, su negra piel
y su pequeña cintura
y cuando tartamudea explicando una idea.
También sus lentes, sus gestos,
y su sonrisa perfecta.
Su mirada entre abierta
con todo y pestañas de aguacero
y cejas pobladas,
en fin, todo su cuerpo.
29 atributos diferentes
sólo 7 le gustan.
A mí estos me gustan,
le gané, ya estamos iguales,
estamos a mano.
-Horacio Chirino
martes, 1 de noviembre de 2016
Hoy llegó temprano,
y es que ahora sí encontró el camino.
Abrió la puerta y le sonrió el olor a canela;
pasó al comedor
y la cena ya estaba lista con todo y flores,
y alguna que otra vela prendida,
miró las sillas de madera y recordó aquel domingo
con todos,
cuando las lágrimas no les cubrían los ojos.
A lado del tequila miró su retrato,
ese de aquel momento en donde no había descanso,
sólo la esperanza de llevarles un taco a la mesa.
Pasó a la sala vió de frete al sillón y sintió el calor
de las huellas de su hijo,
en la cocina las ollas estaban llenas del caldo
que un día probó con ella platicandole de la vida
que le tocaría sin ella.
De pronto voltió a las escaleras y subió a verla,
abrió la puerta del cuarto y ahí estaba recostada,
abrazando una almohada,
se le acercó y le tocó la cara,
su nariz estaba helada;
le dió gracias por acordarse de él
y ponerle su cena.
Con un beso en la mejilla le dijo que sea feliz
porque se ponía guapa al reir.
Ya es tarde...
Ahora sí ya se tiene que ir...
-Horacio Chirino
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