lunes, 11 de abril de 2016

Cada vez me da más la impresión de que el pasado es un lugar mucho más inseguro e inestable que el futuro. 

¿Aquello que he dejado tras de mí debería ser lo seguro, lo cerrado, lo que ha sido, lo que espera ser contado, mientras que aquello que me aguarda –el futuro- está por conformar? 

¿Y qué pasa si también puedo darle forma a mi pasado? ¿Qué pasa si únicamente a partir de un pasado al que se le ha dado sentido se puede formar algo así como un futuro abierto?

-Joachim Meyerhoff en “Que todo sea como nunca fue”, 2013.
Es por esto (en definitiva) que a que darles la oportunidad de que vivan el mundo que un día vivimos, un mundo lleno de imaginación,  de creatividad, donde corríamos por las calles, jugabamos con globos llenos de agua, a las escondidillas, saltabamos la cuerda; un lugar donde prevalezca la interacción y el contacto con la naturaleza; y nosotros como padres y profesores, regresarnos por los valores y el tiempo de calidad, esos que un día se quedaron en el camino...
      -Horacio Chirino

domingo, 10 de abril de 2016

SOLO ESO


Love ka plato



No me acercare a tu jardín,
Nunca tocaré tus flores.
Es mejor la fantasia que me dió tu casi leve cercanía y su color...
Nunca sospechaste la metáfora y lo grandioso que puede lograr.
Nunca, nunca entenderas la suavidad de lo que no sabe a donde va...
Consuelo de tontos y tristes solitarios! 
¡amores imposibles!
Y asi con tu imagen me iré de la mano del recuerdo de haberte deseado tanto.
(Si que maravilla es el desencanto que hace que todo se vea mejor imaginado)
Mejor desenvaino una melodía para hacrle los honores a mis fantasías....




No sé, piénsalo.


Este microcuento es tomado de la mente de mi profesora de universidad, ella es una de las mejores que he tenido.
Recordando los días de psicodrama en el auditorio tocando un intento de tambor y un pandero frente a toda la escuela... 
   
De Claudia Rigalt

Maya Soledad Mirón Madrazo nació en México, D.F. La registraron en la Delegación Iztacalco por un asunto de tradición familiar. Le llamaron Maya porque desde el inicio se notaban sus antecedentes indígenas. La Soledad le llegó después con los años. Se llenó de un tremendo vacío que solo pudo superar cuando descubrió las palabras.

Lo Mirón le vino del padre, quien le enseñó a llenar sus ojos del azul del mar y, el Madrazo de su madre, con quien aprendió la condición de ser mujer y también con ella, compartió la rebeldía ante la vida.

Creció jugando con la tranquilidad de los niños de antes que podían correr por las calles, mojarse con globos llenos de agua y saltar la cuerda.

Cuando entró a la escuela, descubrió el poder de las palabras, aprendió que los Chaneques existen, que habitan en lugares peligrosos, y a través de desamores hasta me parece que los conoció.

Leyendo descubrió también que la Luna se llama Ix Chel, que es la señora del arco iris y que en ella habita un conejo del cual se enamoró.

Cuando se le apareció Cimi, la Diosa de la Muerte de frente, sintió frío el corazón y se dio cuenta que la vida es muy breve y se va. Entonces comprendió que debía compartir lo que sus ojos vieron, la rebeldía y su pasión de ser mujer, la cultura y hasta la experiencia de su Soledad. Las palabras le brotaron de tal forma que a pesar de hablar bajito sonaba cual si tuviera un micrófono en la voz.

Hoy va y viene por el mundo, susurrando secretos, enseñando el sentido de jugar, platicando sobre mundos reales y semi-reales, leyendo cuentos, cantando palabras para sanar la soledad de ti y de los demás. Comparte la vida con quien se lo permite y aguarda a la muerte con la esperanza de que no la alcance jamás.

        - Claudia Rigalt