domingo, 28 de agosto de 2016




Alguien siempre dice:

"no seas tan abierto vas a lastimar o  a matar 
a alguien", 
Yo sólo tendré precaución antes de salir lastimado 
o herir a ese alguien.
Supongo que tienen razón, 
sólo debería ser cuidadoso y amable.

Ellos siempre están diciendo que salga a ver 
al exterior, 
escucho que dicen: 
"estás aquí en la mesa 
pero no has comido tu cena,
o vas en la calle pero no vas a ningún sitio".

Yo pienso que ningún sitio es mejor.

La gente siempre está  diciendo que salga 
de ese mundo.
Otro dice: "has estado mucho tiempo
ahí dentro, 
y muy pronto estarás loco o muerto"

Creo que está exagerando, 
sólo estoy pensando. 

El mundo siempre dice que haga algo,
pero a caso, 
¿el mundo está haciendo lo que hace?,
¿le gustará lo que hace?

Es fácil decir,
Pero no decidir.

A lado dicen:"cariño regresa a casa,
has estado lejos demasiado tiempo,
Y yo le digo: "calma hoy y siempre he estado aquí". 

                -Horacio Chirino

jueves, 25 de agosto de 2016



No te desanimes, 
ni lo pienses.
Todo se mueve por aquí, por ayá y no para;
así es, así pasa. 
No sé si esto se explica,
pero dejo hablar a los momentos más naturales 
y hermosos:
el helado en aquella mesa, 
un respiro a la hora de la salida 
y las risas contagiosas a las 6 de la mañana. 
La plática más sincera en el camino 
y las prisas con los nervios de que todo salga bien.
Son cosas por las que uno no debe mirar atrás 
y ni pensarlo, insisto.
Aunque el día y la noche cambien,
eres, eres la mujer más bonita 
y valiente del universo 
y por eso, no olvidaría decirte 
que nunca te desanimes.
          
         -Horacio Chirino


martes, 23 de agosto de 2016

LA PERRA DE TU HERMANA (cuento extraído)


-Habló Marta para preguntar si podemos quedarnos con la Doly el fin de semana. Se va con el galán a Cuernavaca.

-Pues dile que no. Que le deje agua y comida.  No le pasa nada -dijo Saúl.
  
   -Le dije que sí -dijo Lucero sonriendo.
   -Ni habar, que traiga a la Dolca.
   -Se llama Doly. 

Anochecía cuando Marta llegó con su mascota. Un animal de gran tamaño,  peludo y gordo, orejón, con patas gruesas que se veían cortas debido al vientre na que casi rozaba el piso.

-Hola cuñis, hola Dolca -dijo Saúl. 
-Se llama Doly.
-Mira qué fodonguería de animal.
-Está muy educada.  Fíjate: ¡Sit, Doly!. La perra se sentó. 
La pata, la pata; la perra puso su mano sobre la de su dueña. 
¡Echate!, y la perra se tiró al piso como si la hubieran balaceado.
   -¿Cuántas veces le doy de comer? -preguntó Lucero,  señalando la bolsa de croquetas.
-cuatro. Temprano en la mañana, luego para el almuerzo,  a mediodía y por la noche.

-Con razón está tan gorda. Le daremos dos -dijo Saúl. 
-No le hagas caso. Vete tranquila.
Marta se agachó, abrazó a Doly por el cuello y dijo:
-Kis, kis -la perra le lamió una mejilla.
-Vete con cuidado. 
Marta subió en su coche y se alejó.

-¿Te preparo una cubita, Saúl? 
-Bueno.

El matrimonio entró a la casa.
-Trae papas y aceitunas.  Voy poniendo la película -dijo Saúl. 

Se recostaron en la cama y colocaron una charola con botanas y bebidas. 
A la mitad de la película,  cuando el hombre araña agonizaba, se escucharon ruidos.
   
       -¿Qué es eso? -dijo Lucero. 
       -La vaca rascando la puerta.  No le abras.
       -Pon pausa. Debe tener frío,  voy a ver.
Lucero salió de la habitación. 

-Ya voy, Doly, ya voy -dijo, y abrió la puerta.
-Saúl ven. ¡Dios mío, Doly!  Eres una perra mala, ¿qué has hecho?

Saúl soltó el mando de la televisión y fue corriendo. 

-¿Qué es eso?

La perra llevaba un bulto terragoso en la boca. 
-Suéltalo -dijo Saúl. 

La perra dejó caer su presa contra el piso de madera. 

-Es Bobi, el perrito de los Araujo.
-Qué hacemos, para ellos el animal es como un hijo. 
Saúl tomó a Doly por el collar y la sacó al jardín. La amarró a un árbol. 

-¡Perra pendeja! Me las vas a pagar.

La señora Araujo tomaba té en la terraza. Al escuchar los gritos de Saúl,  entró a su casa y le dijo a su marido:
       -Nunca había oído discutir a los vecinos.  Tan mono que se ve el muchacho.  Parece que ella lo ha engañado con otro.

Saúl entró a la casa.

-Muy educada, pero para asesinar. 
-¿Y ahora qué hacemos?  -preguntó Lucero.
-Ni modo que vayamos a decir que la vaca se escabechó a su Bobi. 

-No, eso no, pobres viejos. 
-Podemos tirarlo a la basura. Pensarán que el perro se escapó y  que está perdido. 

-¡Ay no! A mí me remuerde la conciencia. 
-Pues entonces pon al bicho muerto en una caja y entiérralo.

-Se me ocurre una idea para suavizar el asunto. Trae el balde rojo que está encima de la lavadora.
Lucero encendió la regadera para llenar el balde de agua.
Saúl dejó caer al pequeño cachorro en la tina. El agua se pintó de sangre y tierra. Le tallaron la piel, lo escurrieron como una jerga y lo metieron en la secadora de ropa.

-Vamos a ver qué tal.
-Quedó como un muñeco de peluche. 
-Ahora le peino un poco los bigotes, le acomodo las patas así.  Un poco de perfume y listo.

Lucero entreabrió la cortina y dijo.
-Ya apagaron las luces. 

Saúl cargó con cuidado al mamífero momificado y cruzó el jardín.  Sigiloso, saltó la pequeña barda fronteriza.  Acomodó a Bobi en el centro del patio y volvió a su casa.

-¡Misión cumplida! Cualquiera diría que el Bobi está dormido.
-Preparo algo de cenar y vemos qué pasa con el hombre araña. 



A la mañana siguiente, se escuchó la sirena de una ambulancia. 

-Es en casa de los señores Araujo -dijo Saúl. 

-Y ahora,  qué habrá pasado.
-Voy a ver.
-Llévate a Doly.
-No, con la vaca maldita no voy a ningún lado.

Lucero se sirvió un poco más de café. 
Saúl volvió enseguida. 

-¿Qué pasó? 
-Shhht, acabo de encontrarme con el señor Araujo.  Estaba afuera de su casa con un maletín,  esperando un taxi. Le pregunté. Dice que la señora Concha le dio un infarto.  La llevaron a Cardiología.

-¡Cómo! 
-Vio a un fantasma.
-¡Ya! No hagas bromas.
-Lo peor es que somos responsables.  Antenoche, el Bobi se había muerto de muerte natural. 
Los señores Araujo lo enterraron en un rincón de su jardín.  Hoy, al verlo tan reluciente echado en el pasto, la señora Concha se llevó el susto de su vida.

          - Carmen Fuentes
            cuento "Chocolate con churros".


lunes, 22 de agosto de 2016


Como gasto papel en recordarte,
tu piel,
tu pelo,
tus ojos,
tus gestos,
es lo que hacen que me sonroje,
y vuelva a cometer el acto
de gastar papel;
ese acto que invita a describirte
hasta el mínimo detalle.

¡Diablos, no me puedo contener!,
¡me queda poco papel!,
usaré la pared
para que ya no tenga que recordarte 
y así todos los días te pueda tener.

     -Horacio Chirino

sábado, 20 de agosto de 2016





Te ofrezco una disculpa
por fijarme en ti,
por soñarte,
y por estar frente a ti.
Te ofrezco una disculpa
por pensar
que algún día ibas a estar en mi vida
platicando y comiendo helado
en alguna banqueta.
Te ofrezco disculpas
por los poemas que te compuse
en las noches que me mentía
y me lo creía.
Por las canciones que escuchaba
para hacerle los honores
a mis fantasías.
Por alguna que otra mirada y mis nervios,
y es que supuse que te importaba.
Te ofrezco una disculpa
por mis noches de vacío
cuando me iba a dormir,
esperando que por suerte o casualidad
me volvieras a sonreír.
Te dejo, y te ofrezco disculpas
porque no tengo el valor de decirte esto.
Sólo por favor si escuchas
de mi boca decir "disculpas"
acepta las disculpas.

    -Horacio Chirino




"...Mereces saber que lo mereces todo".
  
-Tal parece que si hubiese escuchado eso antes...
 muchas cosas jamás me hubieran pasado.

Eso ella decía mientras escuchaba un recuerdo
de hace tiempo:

"Te van a hacer llorar",
   "te van a dejar plantada",
 "te van a dejar emocionada".


-Merezco saber todo eso porque así ya sé a lo que  me atengo...
 Yo merezco saber que el más fuerte viento no  despeina mi flequito, que no hay mal que dure  cien años ni cuerpo que dure tantos, o que no  hace falta encontrar a otro más, cuando yo soy  más y que no hace falta esperar un "te  quiero"  cuando primero debo decir me quiero.

Pensaba ella todo esto respirando y casi llorando.
¡Maldita sea de verdad que ella era hermosa!
pero eso, no se lo creía, pues la hicieron llorar hasta romperle el corazón mucho antes de atreverse a  darlo.

Le decían: 
"así es la vida de injusta, pero vas a poder aguantarlo, porque sabes lo que eres y lo que mereces.

           
                     -Horacio Chirino


viernes, 19 de agosto de 2016


Quiero comprar uno nuevo, porque siempre 
los lápices usados se saben todos tus secretos.

Tiene marcas de mis dientes, de la vez 
que estaba junto a ti y de los nervios lo mordí. 

Tiene manchas de tinta porque hice un corazón 
y toda la pintura se me cayó. 

No tiene la goma, pues de tanto escribir 
me equivocaba y todo lo borraba, desde cartas, palabras, caritas alegres, poemas, terquedades, 
y uno que otro corazón (con tu nombre) 
hasta ya no saber de ti.

Aunque casi no me importaba; el número 2 
ya no se le veía, ya estaba viejo, 
desde la secundaria.

También de la vez que lo olvidé o se perdió 
entre mis libros; lo que no ha de contar, 
lo que dejó de escribir 
y lo que dejó de vivir junto a mi.

Después lo vine encontrando debajo de la mesa.
        
           -Horacio Chirino