lunes, 5 de septiembre de 2016
sábado, 3 de septiembre de 2016
Siempre la acompaña,
a cualquier lado que vá lo tiene presente.
Se acuesta y ya lo tiene en su cama,
camina y el vá atrás.
Ésta vez que sale de compras,
le dice que lo espere, le va a dar una sorpresa,
y no es su cumpleaños;
busca el vestido más coqueto para que se lo vea, uno azul, morado o el floreado.
Llega y lo vé ésta vez en la mesa,
y no está comiendo.
Frente al espejo de la sala,
ella comienza a desabotonarse la blusa rosada
y luego los vaqueros que delinean sus nalgas
a la perfección, esas grandes que juntas parecen una manzana dispuesta a que se la coman;
se los quita sin preocupación.
Él no le quita la mirada, y su sonrisa sigue
como siempre, no se cansa.
Le muestra el fino atuendo, se lo enseña,
le pregunta que cómo se le vé, que sí a él le gusta.
Él sólo sonríe.
Ella sólo espera la respuesta, más sin embargo ya la sabe.
Después le pone su canción, y ya estan bailando,
como aquella noche en el salón, donde se besaron
y también se emborracharon.
Se sienta y prende un cigarro,
le dá el trago al mezcal y ya no quiere regresar.
Quiere quedarse ahí, bailando con él
en el salón, mientras las luces enfocan sus pasos, el ritmo los envuelve y los desconocidos
les aplauden.
Una lágrima se asoma y se deja caer en él,
en su recuerdo, en el cuadro, es un portaretrato,
de él sonriendo en blanco y negro.
Ella suspira y lo vé con alegro...
-Horacio Chirino
viernes, 2 de septiembre de 2016
jueves, 1 de septiembre de 2016
Y es que el amor es el estado
más perfecto de todos,
que al menos yo deseo.
Pero enamorarse de alguien sabiendo que no le caes bien,
es como pedirle a la pared
que te hable.
Deseo terminar de un solo trancazo
con todo esto
sino tienes perfección,
que te manden a los campos de concentración.
Y que se queden los seres
que sienten,
que te vean y te besen,
con un hola, con una mirada,
o con una sonrisa.
Y que se vayan los que mienten,
los que olvidan,
o los que no se despiden.
Cómo se siente bien
cuando se deshace algo
que fastidia, que no deja dormir,
que quita el aire y que ni deja vivir.
Espero que esto no lo vea alguien
que le quede y le embone
bien el saco.
Y es que a veces, sólo a veces
Satanás viene en son de paz.
-Horacio Chirino
En estas fechas hace un año
en aquel verano,
me decías:
"sientate en ese sofá donde hicimos el amor
por primera vez",
y yo con mis tacones altos me dirige
hacia el.
También me decías,
que en este lugar había algo,
algo sobre noches solitarias
con whiskys frente a la ventana;
¡si que tenías razón!
Recuerdo que esa madrugada parado en la cama,
me cantaste "besame mucho"
con una guitarra y desnudo;
y yo entre las sábanas,
me mordía el labio de la pena.
Ha pasado el tiempo
y no he podido escuhar
ningún rock and roll
ni ver las viejas estrellas.
Sola estoy en vela.
Ésta fecha no me cabe en los sesos,
a veces te bendigo y también te maldigo
aunque no esté contigo;
sólo espero hacerte el amor en tus recuerdos.
-Horacio Chirino
martes, 30 de agosto de 2016
La música seguía,
entre las copas se encontraba
y el cigarro se le consumía
en la mano.
Las pestañas llenas de rimel
estaban más que dispuestas
a seguir esperando a ese
que algún día dijo que regresaría.
Nunca se atreve a cambiar
de aires ni ir a otros bares.
Sólo ansía con inmensas ganas
de que fuera viernes
para sentarse en el mismo lugar
a esperar.
Eso ocurrió la semana anterior,
y también ésta que pasó.
Ella sigue esperando
como cada noche a que llegue
su maldito amor.
Pues como olvidar el café
en su cocina,
esa foto en el parque,
y la declaración de amor
en ese restaurante.
Le decía negrito porque así era su piel,
su torso y también sus delgados pies.
Al igual que la oscuridad de aquel bar.
Ya son casi las 4 de la mañana y como las otras veces, no llega,
Tendrá que volver otro viernes
para sentarse en aquel bar y volverlo a esperar.
-Horacio Chirino
lunes, 29 de agosto de 2016
Me gustas tanto
que hasta te haría un poema.
Me gustas tanto que te seguiría
a ciegas, aunque me pegue
en la cara o en la espinilla.
Me gustas tanto, tanto,
que por ti
estaría dispuesta
a peliarme con el diablo;
a ver quién gana este caso.
Me gustas tanto, tanto, tanto,
que ni yo misma me gusto.
¡Maldita sea!
me gustas tanto que no encuentro otra forma
de cambiar ese "me gustas tanto", por un "te quiero"
o un "te amo",
es que me gustas tanto,
que lo abarca todo.
-Horacio Chirino
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