jueves, 1 de septiembre de 2016


En estas fechas hace un año
en aquel verano,
me decías:
"sientate en ese sofá donde hicimos el amor 
por primera vez",
y yo con mis tacones altos me dirige
hacia el.

También me decías, 
que en este lugar había algo, 
algo sobre noches solitarias 
con whiskys frente a la ventana;
¡si que tenías razón!

Recuerdo que esa madrugada parado en la cama, 
me cantaste "besame mucho"
con una guitarra y desnudo;
y yo entre las sábanas,
me mordía el labio de la pena. 

Ha pasado el tiempo 
y no he podido escuhar 
ningún rock and roll
ni ver las viejas estrellas. 
Sola estoy en vela.

Ésta fecha no me cabe en los sesos,
a veces te bendigo y también te maldigo
aunque no esté contigo;
sólo espero hacerte el amor en tus recuerdos.

     -Horacio Chirino




martes, 30 de agosto de 2016



La música seguía,
entre las copas se encontraba
y el cigarro se le consumía
en la mano.
Las pestañas llenas de rimel
estaban más que dispuestas 
a seguir esperando a ese 
que algún día dijo que regresaría.
Nunca se atreve a cambiar 
de aires ni ir a otros bares.
Sólo ansía con inmensas ganas 
de que fuera viernes 
para sentarse en el mismo lugar
a esperar.
Eso ocurrió la semana anterior, 
y también ésta que pasó.
Ella sigue esperando 
como cada noche a que llegue 
su maldito amor.
Pues como olvidar el café 
en su cocina,  
esa foto en el parque,  
y la declaración de amor
en ese restaurante.
Le decía negrito porque así era su piel, 
su torso y también sus delgados pies.
Al igual que la oscuridad de aquel bar.
Ya son casi las 4 de  la mañana y como las otras veces, no llega, 
Tendrá que volver otro viernes 
para sentarse en aquel bar y volverlo a esperar.

        -Horacio Chirino


lunes, 29 de agosto de 2016




Me gustas tanto 
que hasta te haría un poema.
Me gustas tanto que te seguiría 
a ciegas, aunque me pegue 
en la cara o en la espinilla.
Me gustas tanto, tanto, 
que por ti 
estaría dispuesta 
a peliarme con el diablo; 
a ver quién gana este caso.
Me gustas tanto, tanto, tanto, 
que ni yo misma me gusto.
¡Maldita sea! 
me gustas tanto que no encuentro otra forma 
de cambiar ese "me gustas tanto", por un "te quiero" 
o un "te amo", 
es que me gustas tanto, 
que lo abarca todo.

        -Horacio Chirino




domingo, 28 de agosto de 2016




Alguien siempre dice:

"no seas tan abierto vas a lastimar o  a matar 
a alguien", 
Yo sólo tendré precaución antes de salir lastimado 
o herir a ese alguien.
Supongo que tienen razón, 
sólo debería ser cuidadoso y amable.

Ellos siempre están diciendo que salga a ver 
al exterior, 
escucho que dicen: 
"estás aquí en la mesa 
pero no has comido tu cena,
o vas en la calle pero no vas a ningún sitio".

Yo pienso que ningún sitio es mejor.

La gente siempre está  diciendo que salga 
de ese mundo.
Otro dice: "has estado mucho tiempo
ahí dentro, 
y muy pronto estarás loco o muerto"

Creo que está exagerando, 
sólo estoy pensando. 

El mundo siempre dice que haga algo,
pero a caso, 
¿el mundo está haciendo lo que hace?,
¿le gustará lo que hace?

Es fácil decir,
Pero no decidir.

A lado dicen:"cariño regresa a casa,
has estado lejos demasiado tiempo,
Y yo le digo: "calma hoy y siempre he estado aquí". 

                -Horacio Chirino

jueves, 25 de agosto de 2016



No te desanimes, 
ni lo pienses.
Todo se mueve por aquí, por ayá y no para;
así es, así pasa. 
No sé si esto se explica,
pero dejo hablar a los momentos más naturales 
y hermosos:
el helado en aquella mesa, 
un respiro a la hora de la salida 
y las risas contagiosas a las 6 de la mañana. 
La plática más sincera en el camino 
y las prisas con los nervios de que todo salga bien.
Son cosas por las que uno no debe mirar atrás 
y ni pensarlo, insisto.
Aunque el día y la noche cambien,
eres, eres la mujer más bonita 
y valiente del universo 
y por eso, no olvidaría decirte 
que nunca te desanimes.
          
         -Horacio Chirino


martes, 23 de agosto de 2016

LA PERRA DE TU HERMANA (cuento extraído)


-Habló Marta para preguntar si podemos quedarnos con la Doly el fin de semana. Se va con el galán a Cuernavaca.

-Pues dile que no. Que le deje agua y comida.  No le pasa nada -dijo Saúl.
  
   -Le dije que sí -dijo Lucero sonriendo.
   -Ni habar, que traiga a la Dolca.
   -Se llama Doly. 

Anochecía cuando Marta llegó con su mascota. Un animal de gran tamaño,  peludo y gordo, orejón, con patas gruesas que se veían cortas debido al vientre na que casi rozaba el piso.

-Hola cuñis, hola Dolca -dijo Saúl. 
-Se llama Doly.
-Mira qué fodonguería de animal.
-Está muy educada.  Fíjate: ¡Sit, Doly!. La perra se sentó. 
La pata, la pata; la perra puso su mano sobre la de su dueña. 
¡Echate!, y la perra se tiró al piso como si la hubieran balaceado.
   -¿Cuántas veces le doy de comer? -preguntó Lucero,  señalando la bolsa de croquetas.
-cuatro. Temprano en la mañana, luego para el almuerzo,  a mediodía y por la noche.

-Con razón está tan gorda. Le daremos dos -dijo Saúl. 
-No le hagas caso. Vete tranquila.
Marta se agachó, abrazó a Doly por el cuello y dijo:
-Kis, kis -la perra le lamió una mejilla.
-Vete con cuidado. 
Marta subió en su coche y se alejó.

-¿Te preparo una cubita, Saúl? 
-Bueno.

El matrimonio entró a la casa.
-Trae papas y aceitunas.  Voy poniendo la película -dijo Saúl. 

Se recostaron en la cama y colocaron una charola con botanas y bebidas. 
A la mitad de la película,  cuando el hombre araña agonizaba, se escucharon ruidos.
   
       -¿Qué es eso? -dijo Lucero. 
       -La vaca rascando la puerta.  No le abras.
       -Pon pausa. Debe tener frío,  voy a ver.
Lucero salió de la habitación. 

-Ya voy, Doly, ya voy -dijo, y abrió la puerta.
-Saúl ven. ¡Dios mío, Doly!  Eres una perra mala, ¿qué has hecho?

Saúl soltó el mando de la televisión y fue corriendo. 

-¿Qué es eso?

La perra llevaba un bulto terragoso en la boca. 
-Suéltalo -dijo Saúl. 

La perra dejó caer su presa contra el piso de madera. 

-Es Bobi, el perrito de los Araujo.
-Qué hacemos, para ellos el animal es como un hijo. 
Saúl tomó a Doly por el collar y la sacó al jardín. La amarró a un árbol. 

-¡Perra pendeja! Me las vas a pagar.

La señora Araujo tomaba té en la terraza. Al escuchar los gritos de Saúl,  entró a su casa y le dijo a su marido:
       -Nunca había oído discutir a los vecinos.  Tan mono que se ve el muchacho.  Parece que ella lo ha engañado con otro.

Saúl entró a la casa.

-Muy educada, pero para asesinar. 
-¿Y ahora qué hacemos?  -preguntó Lucero.
-Ni modo que vayamos a decir que la vaca se escabechó a su Bobi. 

-No, eso no, pobres viejos. 
-Podemos tirarlo a la basura. Pensarán que el perro se escapó y  que está perdido. 

-¡Ay no! A mí me remuerde la conciencia. 
-Pues entonces pon al bicho muerto en una caja y entiérralo.

-Se me ocurre una idea para suavizar el asunto. Trae el balde rojo que está encima de la lavadora.
Lucero encendió la regadera para llenar el balde de agua.
Saúl dejó caer al pequeño cachorro en la tina. El agua se pintó de sangre y tierra. Le tallaron la piel, lo escurrieron como una jerga y lo metieron en la secadora de ropa.

-Vamos a ver qué tal.
-Quedó como un muñeco de peluche. 
-Ahora le peino un poco los bigotes, le acomodo las patas así.  Un poco de perfume y listo.

Lucero entreabrió la cortina y dijo.
-Ya apagaron las luces. 

Saúl cargó con cuidado al mamífero momificado y cruzó el jardín.  Sigiloso, saltó la pequeña barda fronteriza.  Acomodó a Bobi en el centro del patio y volvió a su casa.

-¡Misión cumplida! Cualquiera diría que el Bobi está dormido.
-Preparo algo de cenar y vemos qué pasa con el hombre araña. 



A la mañana siguiente, se escuchó la sirena de una ambulancia. 

-Es en casa de los señores Araujo -dijo Saúl. 

-Y ahora,  qué habrá pasado.
-Voy a ver.
-Llévate a Doly.
-No, con la vaca maldita no voy a ningún lado.

Lucero se sirvió un poco más de café. 
Saúl volvió enseguida. 

-¿Qué pasó? 
-Shhht, acabo de encontrarme con el señor Araujo.  Estaba afuera de su casa con un maletín,  esperando un taxi. Le pregunté. Dice que la señora Concha le dio un infarto.  La llevaron a Cardiología.

-¡Cómo! 
-Vio a un fantasma.
-¡Ya! No hagas bromas.
-Lo peor es que somos responsables.  Antenoche, el Bobi se había muerto de muerte natural. 
Los señores Araujo lo enterraron en un rincón de su jardín.  Hoy, al verlo tan reluciente echado en el pasto, la señora Concha se llevó el susto de su vida.

          - Carmen Fuentes
            cuento "Chocolate con churros".


lunes, 22 de agosto de 2016


Como gasto papel en recordarte,
tu piel,
tu pelo,
tus ojos,
tus gestos,
es lo que hacen que me sonroje,
y vuelva a cometer el acto
de gastar papel;
ese acto que invita a describirte
hasta el mínimo detalle.

¡Diablos, no me puedo contener!,
¡me queda poco papel!,
usaré la pared
para que ya no tenga que recordarte 
y así todos los días te pueda tener.

     -Horacio Chirino